martes, 26 de octubre de 2010

Día 2: Somos periodistas deportivas "oficiales"

Cada semana empiezo una nueva dieta. El lunes me apunto al gimnasio o salgo a correr. A partir de mañana, echo un euro en la hucha y así ahorro para la moto. Para el mes que viene busco una academia de inglés y me pongo con ello.

Todo intenciones. Ninguna real.


Pero no es el caso. El martes a las 08.45 de la mañana estaba plantada en la puerta de la Oficina de Empleo (así se llaman, no Oficinas del INEM, un respeto por favor) de mi barrio, junto al puente de Segovia. El panorama era de lo más variopinto: desde latinos hasta amas de casa pasando por jóvenes (me incluyo en este sector) o por adolescentes embarazadas. Y digo adolescentes por no decir "choni", desconozco si ya se considera una tribu urbana. ¡Bien! ¡Me ha tocado el número 23! ¿Para esto madrugo yo? ¡Efectivamente, Elena, para esto madrugas y rozas la hipotermia! Me uno al crucero del INEM y me apunto a cinco cursos porque este es el límite que si no... Desayuno e imprimo unos veinte CV.

En la siguiente parada el equipo de Pingüinas F.C. ya estaba completo. Nos dirigíamos a la Asociación de la Prensa de Madrid, un edificio elegante. Sinceramente, me esperaba algo más bohemio... Tras la inscripción y solución de algunos temas económicos, tocaba subir al piso de arriba para formar parte de la Asociación de Periodistas deportivos de Madrid. Un dúo de señores muy amables y simpáticos que nos lapidaron con su pregunta: ¿Qué? ¿Queréis ser las nuevas Sara Carbonero? Omitiré nuestras opiniones (por hirientes) hacia esta mal llamada compañera porque ni siquiera tiene la licenciatura... Nos paseamos por el barrio en busca de una tienda de fotos, comprobamos que no podíamos hacernos con unas maravillosas sandalias de Jimmy Choo (795 euros, vaya, no llevábamos suficiente suelto en el monedero...) y con todo lo necesario, entregamos los papeles para formalizar la inscripción.

Desde Juan Bravo nos fuimos hasta la Fundación Tejerina a recoger unos resultados de Lu que no salieron bien, salieron mejor que bien. Y en ese rato de espera comprobamos que Belén Esteban ya sale en ¡Hola! ¿Hacia dónde nos dirigimos? Se han perdido los valores... Caminando y caminando, llegamos a Bilbao y decidimos comer. ¿Dónde? ¡Lo habéis adivinado! ¡¡VIPS!! Aunque creo que no era su mejor día porque entre plato y plato (seguimos abonadas al menú) nos habría dado tiempo a aprender hindú. La sobremesa se hizo extensa porque dedicamos la tarde a enviar correos a todos los profesores y periodistas que nos dieron clase durante el máster para, humildemente, pedirles ayuda.

La calle Fuencarral fue testigo de nuestro cansancio. Igual que Gran Vía, la Plaza Mayor u Ópera. Cuando llegamos a casa, la sensación fue lo más parecido a llegar al paraíso y encontrarnos con Miguel Ángel Silvestre y Jon Kortajarena. Pensamientos primitivos, somos conscientes. Sólo quedaba el fútbol. El Real Madrid fulminó al Milán con dos goles en media hora. En menos tiempo caímos nosotras en los brazos de Morfeo que nos recibió gustoso para cargar nuestras baterías. Sólo llevábamos dos días pateando Madrid y parece que fueran veinte...

No hay comentarios:

Publicar un comentario