miércoles, 20 de abril de 2011

¡QUERIDA HELEN!



A mi pequeño Ángel en tierras mallorquinas.... (dedicatoria)

He estado hablando con Madrid. Sí, ya sabes. Con ese Madrid, tan tuyo y tan mío. El de ahora, el de ayer, el de siempre... y tal vez... el de antes de que llegaramos las dos. Una con una maleta con etiqueta de Guadalajara y la otra de Zaragoza, la mañica.

Y bueno. Le he estado contando cómo nos va a las dos cantamañanas. Que en Octubre empapelamos Madrid y le recorrimnos de Norte a Sur buscando un sueño. Un sueño que buscábamos, o tal vez, empezábamos al inicio de la carrera... Sí, no la Maraton de Nueva York.. Pero se me antoja más chica, que la travesía que nos espera. En fin. Pues, tu, mí, "nuestro" Madrid, me dijo que te iba a extrañar. Que se había acostumbrado a al sonrisa de Helen por sus calles. Sí. Cuando el asfalto empezaba a quemar, más bien a abrasar, cuando los días eran noches.... Perdón, las noches, días de su mano.... Me preguntó, por Lady Cocaine, o Lady Madrid... (la estrella de los tejados....ya sabes...)....

¿Qué le dije? Que te espere. Como yo. Sentados o no. Te esperaremos. Siempre igual para tí. ¡qué va! A mejor. Pero queremos que vuelvas. Porque sin tí. La vida aquí no es lo mismo. Falta un rayito de luz. Y ya... cuando hace mucho sol... parece que no se nota. Pero Madrid y yo.. chica, lo notamos... We Love U! Sabemos que es Maravilloso viajar hasta Mallorca como dice la canción... pero como dice Joaquín Sabina, angelito:

Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.

sábado, 30 de octubre de 2010

DÍA 5: "Los chamaquitos de Luis".


Los viernes siempre son motivo de alegría. Porque es viernes y porque llega el fin de semana. Pero cuándo no sabes el día en el que vives, realmente este detalle importa más bien poco.
Debo comenzar el quinto día de esta primera semana, de las primeras jornadas de la era pingüina, dando las gracias al 50% de este equipo, a Elena. Por su aguante, por su vitalidad y por su fuerza. Digo esto porque no es fácil convivir con una servidora 24 horas, cómo para hacerlo 120, prácticamente. Para muestra un botón:

Elena se levantó el viernes con un trancazo de cuidado. Habíamos quedado en Plaza Castilla. Inicialmente yo llegaba a mi hora, mejor dicho, antes de tiempo. Pero algo tenía que suceder. Me encontraba a mitad de mi trayecto -a mitad de la línea 1-, cuando decubrí que no llevaba el móvil, ni los C.V en el bolso. Había cambiado el lugar de mis pertenencias la noche anterior y al salir de casa, cogí la colgamenta equivocada. En resumen, llegué más de media hora tarde y Elena estaba a punto de desfallecer en el intercambiador de Plaza Castilla, pero con una sonrisa, como siempre.
Superado este primer desliz. Tomamos el autobús y nos fuímos hasta Alcobendas. La primera parada eran los estudios de Antena3 y OndaCero. Ejecutamos el procedimiento habitual: dejar los currículums. Primero en Antena3, y después bordeamos el gran edificio para hacer lo mismo en la emisora de radio. En este periplo nos encontramos con la familia Simpson, que muy amablemente nos indicaban el camino equivocado. Como ya nos conocemos, decidimos hacer caso omiso a las indicaciones de la tropa amarilla y llegamos a la radio.
Tras preguntar varias veces "¿cómo llegar al Cercanías?", la conclusión era que debíamos subir toda la calle Real (medio Kilómetro aproximadamente). Esto a priori, porque en realidad fue una caminata de kilómetro y medio, con varias paradas para surtirnos de bollos y refrescos. Desde Alcobendas a Tres Cantos tardamos una hora (con transbordos, desvíos y cambios de transporte). Allí está Sogecable. Allí, por decir algo, porque Elena y yo pensamos que nos habían timado y en nuestro billete ponía: "Destino: Fin del Mundo".

Era mediodía y parecía que llevábamos día y medio a las espaldas. Tal vez el cansancio acumulado de toda la semana a nivel físico. Y la carga psicológica de que áquello que estábamos haciendo no era otra cosa que buscar un futuro. Un futuro por el que habíamos luchado, estudiado y peleado. Tarde o temprano, la incertidumbre y desazón te acaban invadiendo. Estas sensaciones nos acompañaron de vuelta en el tren hasta la "civilización", es decir, Nuevos Ministerios.

Comimos, donde siempre. Y cogimos un bus en Avenida América rumbo a... realmente nos dieron ganas de viajar a cualquier parte de España: Teruel, Bilbao, Murcia, San Sebastián, Barcelona... pero no. Nos montamos en uno urbano que nos dejó en las puertas de ABC. Los de la entrada nos miraron con cara divertida. Imagino que la diversión éramos nosotras por nuestra cara, nuestras pintas. En resumen, creo que fuímos lo mejor que pasó por su cabina en toda la tarde. Nos indicaron dónde debíamos ejecutar "la acción de siempre" y allí que nos fuímos. En la entrada había bastante gente con traje y no con deportivas y vaqueros como nosotras. Por lo que tampoco pasamos desapercibidas. Tampoco lo intentamos. Desde el día que nos lanzamos a las calles de Madrid en ningún momento pasó por nuestra cabeza la posibilidad de patear la ciudad en tacones. Por lo que si para lucir hay que sufrir, que luzcan otros. Nosotras ya lo haremos, en otra vida, tal vez.

Y de ABC o el Grupo Vocento, hasta Unidad Editorial en Hortaleza. De nuevo metro y manta. El edificio de Unidad Editorial es imponente, ya que aglutina varias publicaciones en su interior. Tras tener la charla de rigor con la persona de seguridad, nos acercamos a Mensajería, lugar que nos habían indicado para ejecutar la acción C.V. Llámamos a la puerta y cuando explicamos al hombre que nos abrió la puerta nuestro cometido, sus ojos se abrieron como platos. Centrémonos, porque la situación fue bastante cómica. Luis -así supimos luego que se llamaba uno de los mensajeros-, es sudamericano y al parecer, no está acostumbrado a ver chicas con mochila y c.v por mensajería. Es más, cuando abría los ojos como platos, dijo:

-"¡¡Pero si esto es una empresa privada!!" (Al tiempo que veía pasar su vida ante sus ojos, pensando que nuestro cometido era arrebatarle su puesto de trabajo).

- (Elena): Nos han dicho que viniéramos hasta aquí...

- (Luís): Ha debido ser un error...Ir a recepción que está un poquito más arriba.

Hicimos caso a Luís y cuando estábamos llegando al mostrador al tiempo que veíamos la entrega de los Príncipes de Asturias en las teles del grupo, el de seguridad nos dijo:

- ¿Os ha mandado aquí Luís?

- (Elena y yo): ¿? Pues... Imaginamos que sí...

El pobre Luís, asustado, había avisado de nuestra presencia, tal vez intentando buscar una explicación para su futuro a corto plazo. Pero los de recepción debieron tranqulizarle y cuando volvimos, su rostro era más relajado. Cómo bien dijo Elena, ya no temía por sus chamaquitos.

Y con la simpática historia de Luís, nos despedimos hasta la semana que viene. Segunda de la Era Pingüina.

jueves, 28 de octubre de 2010

Día 4: "Pero nos sobrarán las ganas de volar"


La rutina del 518 a las 15.20 en el intercambiador de Príncipe Pío. Madrid - Villaviciosa de Odón. Todos los días desde el 19 de octubre de 2009 hasta junio de 2010.

El jueves repetimos la misma rutina. Bendito 518. Y nos plantamos en la Universidad Europea de Madrid que nos dio la bienvenida con muchas novedades. La primera de ellas es que está prohibido fumar en todo el campus aunque estés en la calle. Unas divertidas señales te indican cómo llegar a la zona de fumadores. Dejamos nuestros CV en la recepción donde el bedel los colocó de forma que nos pudiese ver todo el mundo y cuando digo todo, es TODO. De ahí bajamos a los míticos ordenadores de los estudios de radio y tele donde intentamos hacernos hackers pero fue imposible. Y como siempre que paramos por la UEM nos fuimos al edificio C a comer. ¡¡Qué maravilla!! La cafetería ha sido reformada y tiene un aire americano, chic y cool que es lo más (Forever, forever). La comida sigue siendo tan rica... y las palmeras de chocolate que no falten. Con una de ellas y un café transcurrió la sobremesa en las mesas de la última planta del edificio B. Asadas de calor. ¡Cómo no!

Tras el periplo por la UEM, nos esperaba una aventura mejor. Un bus nos llevó de excursión por la urbanización El Bosque y tomamos buena nota de todos los tipos de arquitectura que hay para construirnos un chalecito en las afueras de Madrid. Llegó el momento de coger el Metro Ligero, que de ligero tiene lo que una tortuga de rápida. Sacamos el billete. Nos sentamos durante diez minutos. El tren ligero en el andén de en frente. Se va el metro ligero. Nos damos cuenta de que estamos en el final de la línea. Se nos ha escapado el tren delante de nuestras narices. ¡Estupendo! Una vez dentro del dichoso transporte, nos invaden adolescentes en plena edad del pavo muy pijas. Para colmo, fueron al concierto de Green Day. Kill me the life. Entre historias de sus conciertos y pérdidas de ... (no lo diré que estamos en horario infantil), llegamos a la Ciudad de la Imagen.

Y en Pozuelo hicimos nuestro particular tour: Telemadrid + Ondamadrid (no les pidáis que os dejen utilizar los aseos...), la Sexta (no comment), Marca TV (traicionándome a mí misma), La 10 y Real Madrid TV (cero tapujos a estas alturas...) Tocaba volver a Madrid. Elena al concierto de Maldita Nerea en el Palacio de los Deportes (impresionante) y Lu al cine Palafox al pre-estreno de Los Seductores (no paguéis por verla). Y del concierto de este grupo murciano salió nuestro himno: El secreto de las tortugas.

"Y si seguimos con el plan establecido,
nos cansaremos al ratito de empezar...
Probablemente no encontremos el camino
pero nos sobraran las ganas de volar"

Día 3: "De Madrid al cielo".



Cuando nos decidimos a recorrer Madrid para buscar trabajo "de lo nuestro", no perdimos de vista el hecho de que encontrarlo no iba a ser tarea fácil. Por eso también barajamos la opción de dejar caer algún currículum para trabajar "de lo otro". La mañana del día 3 comenzaba con este objetivo. Nos citamos en Argüelles y pusimos rumbo a Herrera Oria ¿por qué?Porque tras varias indagaciones en el maravilloso mundo de Internet descubrimos que allí tiene su sede la oficina de selección de empleo de El Corte Inglés. Exacto. Decidimos ir allí, presentarnos, dejar nuestro C.V y quién sabe si tener suerte para trabajar en la campaña de Navidad y sacarnos unas "pelillas".

Era la primera vez que íbamos, por lo tanto, dimos varias vueltas antes de llegar. Finalmente entramos en el edificio que está al lado de un colegio. ¿Paradoja? Por aquello de ¿del cole al curro?...¿o del cole al consumo? Seguramente casualidad. Cuando llegamos a recepción nos encontramos con una enorme sala plagada de personas esperando a ser atendidas. Dejamos nuestro currículum y como es obvio, nos tocó esperar. A los 10 minutos nos llamaron y nos citaron para el miércoles siguiente con el Señor X, a las 12. Cogimos nuestros bártulos -que no son pocos- y nos fuímos con nuestros currículums e ilusiones a otra parte, en concreto, a comer.

La tarde iba a ser larga, por lo que decidimos reponer fuerzas en el VIPS de Gran Vía mientras recordábamos anécdotas del pasado. De cuando cualquier tiempo pasado era mejor, o al menos, era diferente. Entre plato y plato hablamos de nuestra infancia. Hasta que el camarero golpeó a Elena con un plato en la mandíbula -sin querer- y la conversación cambió de rumbo. "¿Cómo contener los ataques de risa?" Ésta es mi gran asignatura pendiente. Cuanto mayor es la faena -siempre y cuando no haya dolor- más carcajadas me dan y más complicado me resulta frenarlas. Por lo que entre risa y risa, nos dieron las cinco de la tarde y decidimos ponernos en marcha.

La ruta se presentaba divertida. Recorrer la Castellana de arriba hacia abajo. Cuzco, Colón, Atocha... Empezamos. Primero las oficinas de la Cadena SER. Entramos por una puerta equivocada y en el corto trayecto de bordear el edificio de Prisa para entrar por la siguiente, nos cruzamos con Miguel Ríos y el vocalista de Camela. Faltó que el recepcionista de la puerta correcta fuera Plácido Domingo -como en la variedad está el gusto...- pero no. Nos atendió un chico al que no tenía mucha pinta de "irle la ópera", pero que amablemente nos invitó a dejar nuestro currículum en varios casilleros. Mejor dicho, en todos los que quisiéramos: SER, El País, El Plural... Elegimos -por única vez y sin que sirva de precedente- y nos marchamos.

La siguiente parada era la redacción de la revista Esquire. Pero tras entrar en varios edificios antiguos. Sí de estos con puertas de madera gigantes que chirrían, olor a vacío y techos inalcanzables. Nos percatamos de que la revista Esquire no estaba dónde creíamos. Ya lo buscaríamos de nuevo en Internet. Salimos de los posibles "platós" de la película "REC" -por si salía la niña poseída- y cruzamos la Castellana rumbo a la Cadena Cope.

Ir andando por el centro de Madrid puede parecer una experiencia maravillosa. Lo es. El entorno que te rodea es áquel al que los turistas sacan mil fotos cuando vienen a España. Pero cuando el cansancio comienza a apremiar, resulta complicado ver más allá de dos palmos. Aún así, tuve tiempo suficiente para divisarle a él. Preguntar a Elena si era real que era él. Y cruzarnos con él deleitándome del momento. No. No tengo 15 años, sino unos cuantos más. Pero me encanta Ernesto Sevilla. Ese osco gañán de La Hora Chanante. (Suspiro). Y seguims nuestro camino. Eso sí con más alegría que antes -al menos yo-.
Llegamos a la sede de la cadena de los obispos y relizamos la acción de siempre: dejar nuestros currículums. En esta ocasón nos atendió una simpática señora que además nos invitó al cine. Sí. Nos dió entradas gratis para un preestreno el jueves en el Cine Palafox (Luchana). La película: Los Seductores, francesa, protagonizada por Vanessa Paradis -o la mujer de Johnny Depp- y Romain Duris. Ya os diremos si merece la pena ir a verla o no. O al menos pagar para verla en el cine.

Salimos de la COPE y nos fuímos a la redacción de la revista digital Sportyou, en Cuzco. Dicen que un periodista tiene que ser intrépido, "echaó p´alante" y un poquito caradura. Cuando pienso en los sitios que hemos visitado. Creo que cumplimos estos requisitos. Llegar a ellos es todo un ejercicio de: ganas -lo primero-, valentía y expectación por lo que vas a encontar al otro lado. Por ejemplo, Sportyou está dentro de un complejo de varios bloques con patio interior en el que hay niños jugando. Y allí fuímos nosotras, a jugar nuestras cartas, a dejar nuestro C.V y a tener una primera toma de contacto -quién sabe si habrá más- con uno de los trabajadores de la revista. Tuvimos una charla amena, distendida. Contamos quiénes somos -vagamente porque no hay cosa más complicada que definirse a uno mismo- y nos fuímos.

Bajamos la Castellana y cerca de Colón nos detuvimos en las oficinas de Condé Nast. De nuevo un edificio engañoso. Grande. Techos altos. Colindante de un Ministerio. Perdonádme, pero no recuerdo cuál. Condé Nast alberga entre otras a la revista Vogue. La famosa cabecera dirigida en Estados Unidos por Anne Winterthur. Una mujer de hielo "dicen", en la que está basado el personaje de la novela El Diario viste de Prada. Libro que saltó a la gran pantalla de la mano de mi admirada Meryl Streep. Después de esta incursión cinematográfica, he de deciros que no dejamos el C.V para Vogue, sino para GQ. Y que la recepcionista ya apuntaba maneras de Anne Winterthur.

Y de Colón...a Atocha. Aunque como estaba a punto de desfallecer, yo más bien pensaba: "De Madrid al cielo". Literalmente. En Atocha nos sorpendió la noche. Y cuando anochece resulta aún más complicado ubicarse. Aun así, llegamos a nuestra última parada del día: las intalaciones de MotorPress Ibérica. Como ya era tarde, ejecutamos la acción de siempre, pero no en la recepción, sino en la caseta de seguridad. Allí cogieron nuestros papeles. Y de allí nos fuímos a Lavapiés. ¿Para qué? Para tomar una caña a nuestra salud y poner fin al día, creíamos. Pero aún faltaba alguna que otra cosa por sucedernos.

Mientras atábamos los cabos del día siguiente en una terraza de Lavapiés -en otoño aún hay tiempo para terrazas-, apareció una joven pidiéndonos dinero. Le dijimos que no teníamos suelto. Era verdad. Pero debíó entender que no teníamos dinero. Y muy salada ella nos preguntó: "¿y cómo váis a pagar aquí?" Elena y yo nos quedamos con cara de póker. Juego al que nunca jugamos. Y la joven se marchó, mientras el camarero que había oído la conversación nos observaba por si teníamos intención de hacer un "sinpa".

Una vez pagamos, caminámos hacia La Latina, punto de separación. Pero antes... nos abordó una antigua ex compañera de la Complutense que trabaja en una radio nacional. Justo cuando -grabadora en mano- me estaba haciendo la pregunta, me reconoció. Aún así no logramos escaparnos de la "entrevista":

- ¿Qué opináis de los cambios en el Gobierno de Zapatero?

- (Elena): ¿Perdón? ¿Qué cambios?

- (Reportera): Rubalcaba por De la Vega, Pajín por Aído y Trinidad, la Trini por...bla bla bla.

- (Elena): ¡Dios! ¡Esto de buscar trabajo va a terminar conmigo! ¡Pensé que había un cambio de partido!

- (Reportera): No, qué va. Aún no...

Contestamos como buenamente pudimos en base a lo que nos permitía nuestra última neurona con actividad y ahora sí, nos despedimos y nos fuímos a dormir...

martes, 26 de octubre de 2010

Día 2: Somos periodistas deportivas "oficiales"

Cada semana empiezo una nueva dieta. El lunes me apunto al gimnasio o salgo a correr. A partir de mañana, echo un euro en la hucha y así ahorro para la moto. Para el mes que viene busco una academia de inglés y me pongo con ello.

Todo intenciones. Ninguna real.


Pero no es el caso. El martes a las 08.45 de la mañana estaba plantada en la puerta de la Oficina de Empleo (así se llaman, no Oficinas del INEM, un respeto por favor) de mi barrio, junto al puente de Segovia. El panorama era de lo más variopinto: desde latinos hasta amas de casa pasando por jóvenes (me incluyo en este sector) o por adolescentes embarazadas. Y digo adolescentes por no decir "choni", desconozco si ya se considera una tribu urbana. ¡Bien! ¡Me ha tocado el número 23! ¿Para esto madrugo yo? ¡Efectivamente, Elena, para esto madrugas y rozas la hipotermia! Me uno al crucero del INEM y me apunto a cinco cursos porque este es el límite que si no... Desayuno e imprimo unos veinte CV.

En la siguiente parada el equipo de Pingüinas F.C. ya estaba completo. Nos dirigíamos a la Asociación de la Prensa de Madrid, un edificio elegante. Sinceramente, me esperaba algo más bohemio... Tras la inscripción y solución de algunos temas económicos, tocaba subir al piso de arriba para formar parte de la Asociación de Periodistas deportivos de Madrid. Un dúo de señores muy amables y simpáticos que nos lapidaron con su pregunta: ¿Qué? ¿Queréis ser las nuevas Sara Carbonero? Omitiré nuestras opiniones (por hirientes) hacia esta mal llamada compañera porque ni siquiera tiene la licenciatura... Nos paseamos por el barrio en busca de una tienda de fotos, comprobamos que no podíamos hacernos con unas maravillosas sandalias de Jimmy Choo (795 euros, vaya, no llevábamos suficiente suelto en el monedero...) y con todo lo necesario, entregamos los papeles para formalizar la inscripción.

Desde Juan Bravo nos fuimos hasta la Fundación Tejerina a recoger unos resultados de Lu que no salieron bien, salieron mejor que bien. Y en ese rato de espera comprobamos que Belén Esteban ya sale en ¡Hola! ¿Hacia dónde nos dirigimos? Se han perdido los valores... Caminando y caminando, llegamos a Bilbao y decidimos comer. ¿Dónde? ¡Lo habéis adivinado! ¡¡VIPS!! Aunque creo que no era su mejor día porque entre plato y plato (seguimos abonadas al menú) nos habría dado tiempo a aprender hindú. La sobremesa se hizo extensa porque dedicamos la tarde a enviar correos a todos los profesores y periodistas que nos dieron clase durante el máster para, humildemente, pedirles ayuda.

La calle Fuencarral fue testigo de nuestro cansancio. Igual que Gran Vía, la Plaza Mayor u Ópera. Cuando llegamos a casa, la sensación fue lo más parecido a llegar al paraíso y encontrarnos con Miguel Ángel Silvestre y Jon Kortajarena. Pensamientos primitivos, somos conscientes. Sólo quedaba el fútbol. El Real Madrid fulminó al Milán con dos goles en media hora. En menos tiempo caímos nosotras en los brazos de Morfeo que nos recibió gustoso para cargar nuestras baterías. Sólo llevábamos dos días pateando Madrid y parece que fueran veinte...

DÍA 1: ¿Por dónde empezamos?



LET´S GO!!


Tomo tu relevo querida Elena, tras esta declaración de intenciones que sienta las bases -mejor dicho: estatutos- de "Pingüinas F.C". Sin más dilación, vamos con ese Día 1, o mejor dicho, ¿Por dónde empezamos?

Está claro que la vida es una sucesión de decisiones -batallas, que diría un gladiador- y todas ellas nos llevaron a encontrarnos ese lunes por la mañana en el andén de Alonso Martínez. Intentamos comenzar con puntualidad y lo conseguimos, a pesar del desconcierto inicial:

- ¿En qué andén estás?
- No estoy en un andén, estoy en el vagón.
- ¡¡¿Vagón?!!

Se abren las puertas, nos encontramos cara a cara. Y como ya os iréis acostumbrando a nuestro particular mundo, no es de extrañar que en vez de entrar en el metro la que estaba en el andén, saliera la que estaba dentro del convoy. Conclusión: tocó esperar al siguiente.

Una vez dentro, (ambas), partimos rumbo a la estación de La Moraleja. ¿Por qué allí? Porque nos gusta empezar las cosas por el final. Y como lo último habían sido las clases del Máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Europea, allí que nos fuímos. A reunirnos con la orientadora profesional. Orientadora a la que no habíamos avisado de nuestra visita. Y por no haber avisado nos tocó esperar a que concluyera su reunión. ¿Qué hacer? Tomar un café en el Starbucks, tener una corta conversación de besugos en spanglish, con un estudiante Erasmus más perdido que un estudiante Erasmus y tomar una coca cola en el VIPS, al tiempo que estructurábamos nuestro plan de ataque al primer día. Mientras tanto, el señor de la mesa de al lado se reía abiertamente de nuestras buenas intenciones y disparatadas ocurrencias camuflándose sin éxito tras un periódico.

Finalmente, la orientadora nos avisó de que su reunión había concluido y comenzó una nueva con nosotras. Repasamos nuestros currículums, los llenamos de tachones con su ayuda, con vistas a una notable mejoría en la forma -el contenido es el que hay-, visitamos algunas páginas de empleo y después de robarle prácticamente su tiempo para comer, nos fuímos a hacer lo propio. De nuevo al VIPS -dónde después de estas semanas van a crear un tarjeta especial con nuestras caras-. Ya lo entenderéis. Allì, como personas con poco que suene en los bolsillos que somos, optamos por el menú de día. Cuando todavía estábamos relamiéndonos imaginando el prometedor segundo plato: lomitos rellenos de queso y jamón york, apareció la camarera para devolvernos a la cruda realidad: "No quedan lomitos". ¿Qué comimos? No me acuerdo. No eran lomitos.

Con el estómago lleno -y no de lomitos- reanudámos nuestro periplo. Cogimos un autobús al lado del metro con destino: Plaza Castilla. El autobús iba lleno de estudiantes alborotados entre los que pasábamos desapercibidas sin alborotamientos. Llegamos. (Transbordo). Y cogimos otro rumbo a Ciudad Universitaria. Mientras esperábamos, conocí la exstencia de un autobús en cuyo letrero pone: periodistas. Que por cierto, iba lleno de amas de casa y jubilados. En el fondo, todos llevamos "un plumilla" dentro.

Una vez en nuestro destino, nos encontramos cara a cara con las gruesas paredes de la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense. Tras saludar cordialmente a nuestros viejos recuerdos, nos dirigimos a la tercera planta buscando ofertas de empleo para licenciados. No las encontramos. Pero sí descubrimos que se celebraba esa semana el II Festival de Series, nos percatamos de que las paredes siguen siendo tan coloridas como siempre, los bancos de fuera están tan llenos de estudiantes como de costumbre y en la cafetería solo quedan dos camareros de la vieja guardia. ¡Ah! Y esto va para Zapatero. Presidente, tome nota. En "la Complu" una caña vale 0,67 céntimos. Sí. Nada de 0,65 u 0,70. Eso de redondear es para los matemáticos, que nosotros somos de letras.

Nos despedimos de nuestra bùsqueda sin éxito en la vieja facultad. Y de los recuerdos pasados con acierto entre sus gruesas paredes. De nuevo, autobús. Destino: Moncloa.

El atardecer empezaba a asomar. Como los atardeceres otoñales son muy bonitos, anaranjados y nostálgicos, decidimos resguardarnos. ¿Dónde? Muy bien. En un VIPS. He de aclarar que no percibimos comisión por parte de esta cadena. Pero llegado a ese punto de la jornada. Y tras haber recorrido Madrid de centro a norte y viceversa... nuestras pisadas nos llevaron a sus puertas por inercia. También el hecho de que tienen conexión WI-FI. Y la necesitábamos. ¿Para qué? Para hacer un planning.

-¿Qué van a tomar?
- Eh... yo un zumo. (Estoy harta de coca colas).
- ¿Y yo qué tomo? Mmmmm... Un Gin Tonic.
Mención especial merece que vinieron dos camareros a servirlo. Uno con el vaso del Gin y otro con la jarrita del Tonic. "¿?" Sí. Yo también me quedé "¿?".

Servidas y con WI-FI nos descargamos la Guía de Medios 2010. Anotamos las direcciones de todos los lugares de interés. Radios, revistas, televisiones, periódicos, medios digitales... Fuimos poniendo cada calle en el callejero de Google y elaboramos una especie de hoja de ruta en base a la cercanía entre unos y otros. Entre aquellos catalogados como "dónde Cristo perdió la chancla" y esos otros como "dónde Cristo perdió el sombrero". Parece pecata minuta, pero nos llevó nuestro tiempo. Como sabiamente ya nos había advertido la orientadora de la universidad: "buscar trabajo es un trabajo".

Con nuestra hoja de ruta en mano que nos acreditaba como empleadas ficticias, decidimos dar por finalizado el día. Sin más VIPS, digo, dilaciones.

- ¿Donde pillas el bus?
- En Plaza de España.
- Ok. Yo iré andando hasta casa. -Así termino de rematarme-.
- ¿Mañana a las 11 entonces?
- Eso es. A las 11 en Alonso Martínez. Descansa mucho ¿vale?
- Tú también -me dijo Elena-.
Fuí tan obediente que por un momento pensé padecer un ataque de narcolepsia severo al cruzarme con Leonardo Dantés por Gran Vía. Froté mis ojos y ví que estaba aún despierta. Pero ansié más todavía llegar a casa. Y llegué. Y llegamos.

Nota 1: La foto que ilustra esta entrada está elegida a conciencia y tiene doble sentido. En primer lugar, se la dedicamos al gran Fernando Alonso, que este fin de semana ha dado un golpe de timón tras convertirse en el nuevo líder del Mundial. Por otra parte, ahí estamos nosotras virtualmente. En una parrilla de salida. Con los motores llenos de gasolina y muchas ganas de alcanzar la pole. ¿Nos acompañáis?
Nota 2: Nuestro bitácora va con una semana de retraso con respecto a la cronología de los hechos. Por aquello de que las cosas desde la distancia se ven con más claridad. (Lo dicen dos con la cabeza nada aclarada y con próxima parada: Groenlandia. Al son del grupo ochentero Los Zombies, por supuesto).
Nota 3: Cualquier parecido con la realidad, es real.
Nota 4: Mañana más y mejor. "Show must go on".

lunes, 25 de octubre de 2010

Declaración de intenciones

"Yo nunca pienso en el futuro. Viene bastante rápido" - Albert Einstein (1879-1955)


Podíamos haber elegido un momento mejor para licenciarnos en Periodismo. Nótese la ironía. Y por si no tuviésemos suficiente, decidimos especializarnos haciendo un máster en Comunicación y Periodismo deportivo. Olé. Si sumamos la propia crisis que atraviesa el mundo de la prensa con la debacle económica que atraviesa nuestro país, obtenemos como resultado nuestra actual situación: vamos subidas en el crucero de mayor éxito de España, el del INEM.

Tras acumular veranos sin vacaciones y cientos de horas de becarias, en esas estamos Lu y Elena (el personaje que escribe estas líneas), buscando trabajo sin cesar. Y cuando digo sin cesar, quiero decir que salimos a la calle a las diez de la mañana y regresamos a las diez de la noche después de haber recorrido Madrid y su periferia (entendemos por periferia La Moraleja, Villaviciosa de Odón, Alcobendas o San Sebastián de los Reyes entre otros) buscando una humilde oportunidad para demostrar nuestro talento. Y como cada jornada de reparto de CV y búsqueda sin cesar, nos sorprende con situaciones disparatadas, de risas, excéntricas, cómicas o frustrantes, hemos decidido contarlo al mundo en este blog que supone nuestro particular cuaderno de bitácora. Somos Pingüinas F.C. Pingüinas por que si se dan una serie de circunstancias, nos exiliaremos a Groenlandia (donde no hay pingüinos, lo sabemos) donde viviremos de la pesca. Y F.C. porque amamos el deporte y hacemos de él nuestra profesión.

'La unión hace la fuerza'. Ese es nuestra lema en contrapunto al de 'Divide y vencerás'. En los tiempos que hoy vivimos es complicado encontrar personas enteras, sinceras y que vayan de frente; es por ello que cuando nos topamos con una que cumple dichas características, lo mejor es aunar fuerzas y capear el temporal. Si salimos de ésta, podremos con lo que sea.

Tres, dos, uno... ¡¡GO!!